Noticiero De La Fe Cristiana Experimental
Mayo 7, 2008
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Fe Experimental Y Práctica Sus Bendiciones Efectivas
Los sabios siempre han seguido las enseñanzas que Dios nos comunicó mediante Jesucristo
Basada en la experiencia, no en opiniones, teorías o autoridad; puede cultivarse y sus consecuentes bendiciones pueden cosecharse.
Quizás tú conozcas a alguien que sufra aflicciones, discordia, envidias, engaños, enojos, egoísmos, chismes, criticas, orgullos, desórdenes, desvergüenzas, inmoralidades u otros vicios o desajustes humanos, y puedas ayudarlo sanamente a que aprenda cuál es el propósito de Dios para él o ella en su vida.
Piensa en el mucho bien que podrías hacerle a otras personas y el mucho bien que esto te correspondería en el alma por la gracia y providencia de Dios para sus criaturas. ”¿Y qué es el alma”?, te preguntarás.
El Alma: Aunque desde tiempos remotos los sabios han especulado abundantemente acerca de la naturaleza del alma y sus atributos, en términos comunes sencillos el alma se entiende, en resumen, como el elemento espiritual del ser humano en el que el entendimiento, la sensibilidad y la voluntad tienen sus raíces. El alma es lo que le da fortaleza, valor y ánimo al ser humano.
El entendimiento es la facultad del alma mediante la cual concebimos y deducimos una cosa de la otra. La sensibilidad es la facultad de sentir, la inclinación natural hacia la compasión, la benevolencia y la delicadeza del ser humano. La voluntad es el potencial o la facultad del alma que nos mueve a hacer o no hacer algo. Se dice que el alma está en el corazón y es el hogar donde reside el espíritu.
Fíjate que el alma, el entendimiento, la sensibilidad, la voluntad y el espíritu no se ven, no tienen cuerpo y no ocupan espacio, pero existen de verdad y son tan reales como tú; y también como tú, pueden ofenderse y herirse; o estimarse, sentirse alegres y desarrollarse sanamente, según tú los trates y consideres.
El espíritu es el soplo de vida que Dios infundió en el ser humano cuando lo creó. Desde entonces, el Espíritu Santo de Dios se ha mantenido en comunión con el espíritu humano para obrar por el bienestar de las personas y enseñarles, iluminarlas, hacerlas conscientes de sus pecados y errores, conduciéndolas por el buen camino de la vida y corrigiéndolas cuando se desvían de él.
Esto es lo que todo buen padre debe hacer por sus hijos, no solamente en cumplimiento del plan de Dios sino también por la propia felicidad de ellos y de la familia; y, por consiguiente, de la sociedad y del país en general.
El Espíritu Santo de Dios obra individualmente en el corazón de cada una de sus criaturas. Tú eres una de ellas. Este ser inmaterial, pero real como tú, razona, sabe, ama, siente y sufre cuando una persona tiene dolor; igual que tú. El espíritu humano, como el que te sostiene a ti, también es una esencia invisible pero real como tú. Ese espíritu es necesario para mantener viva a la persona; cuando se desprende del ser, la persona muere. |
El Cerebro Y La Fe
Lo Que Estos Tienen Que Ver Con Tu Felicidad Y El Bienestar De Todos
El cerebro nuestro es una prueba clara que Dios existe.
El cerebro es aquella porción del ser humano que está localizada dentro del cráneo, entre los dos lados de la frente. Es una parte importante del sistema nervioso humano. Es una masa de tejido rosado-gris, a la que generalmente se le llama la materia gris. Pesa cerca de 3 libras y tiene cerca de 10 billones de células nerviosas, cada una de ellas conectada con la otra, que son responsables del control de todas las funciones mentales (¡Qué maravilla!).
Además de las células nerviosas el cerebro tiene células protectoras, células sanguíneas y órganos secretorios. Este increíble órgano humano fue creado por Dios y colocado allí, tal como es hoy por hoy, desde que en el principio Él creo al hombre y a la mujer.
Él hizo que el cerebro fuera el centro de control para el movimiento, el sueño, el hambre, la sed, y virtualmente toda otra actividad vital necesaria para sobrevivir. Sin embargo, como el cerebro ocupa espacio y tiempo, puede deteriorarse, enfermarse y morir.
Por lo tanto, para tu propia salud y la felicidad y bienestar de las demás personas con quienes te relacionas como seres humanos, es importante que cuides tu cerebro y lo mantengas saludable.
Ahora bien, el cerebro es también el asiento de la mente y de la inteligencia, que también son bendiciones de Dios que no se ven ni tienen cuerpo, pero que son tan reales como el cerebro y como tu persona, y controlan todas las emociones humanas, incluyendo el amor, el odio, el miedo, la rabia, el júbilo y la tristeza; y capacitan a las personas a ser criaturas con memoria, intelecto y conciencia; capaces tanto de recordar como de olvidar, de madurar, de prestar atención, obedecer, preocuparse, cuidar, ayudar, recordar, anticipar, añorar, velar, escoger, intentar y gustar; así como también disgustar, descuidar y equivocarse.
Por medio de la mente y la inteligencia el cerebro también recibe e interpreta las innumerables señales que las demás partes del cuerpo y el medio ambiente externo les envían. La mente y la inteligencia no son masas; no tienen un cuerpo como lo tiene el cerebro; pero son reales como él y como tú; existen y actúan aunque son invisibles, no ocupan espacio y no pueden verse ni tocarse.
Estas dos maravillosas facultades intelectuales operan y activan las cualidades increíbles del cerebro por medio de la acción enérgica del espíritu humano que Dios también le transmitió a cada uno de nosotros en el momento de nuestra creación. Pero así como el cerebro, que tiene cuerpo físico y ocupa espacio, puede dañarse y enfermarse, la mente y la inteligencia, que son invisibles y no tienen cuerpo ni ocupan espacio, también pueden deteriorarse y enfermar.
Por consiguiente, para tu propia felicidad y prosperidad así como también por el bienestar de todos aquellos a quienes tú amas y con quienes puedas relacionarte, es indispensable que nutras tu mente y tu inteligencia y las mantengas saludables y bien balanceadas.
Una forma de hacer esto — en realidad, la mejor forma — es estudiando cuál es el plan que Dios tiene para ti en este mundo, y haciendo todo lo que esté a tu alcance y conforme a tus medios para que ese plan se lleve cabo en este tiempo en comunión con Él, en relación con tu propia persona, en paz con los demás y en armonía con tu medio ambiente. |