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=El Compromiso Matrimonial=
Desde los albores de la historia humana hace miles de años –quizás millones—cuando Adán desobedeció a Dios y le echó la culpa a Eva por su imprudencia, el hombre en general ha seguido usando excusas para evadir su responsabilidad matrimonial. Le achaca a la mujer la culpa por todas sus amarguras y disparates. Hasta el día de hoy el hombre sigue en su empecinamiento.
La mujer, por otro lado, inocentemente o a sabiendas, le ha servido y continúa sirviéndole de cómplice al hombre en esta disposición insensata. Es incalculable el daño que esto le hace a la formación de una familia feliz. Tanto el consecuente machismo y abuso matrimonial como el atropello, descuido y abandono de los niños nacidos en esos matrimonios, son una carga pesada y peligrosa para la sociedad. Por consiguiente, las relaciones sociales y por extensión la paz, prosperidad y seguridad de las naciones, son gravemente perjudicadas. Entre ellos dos, ingenuamente o con malicia del uno o del otro, o de los dos, han contribuido a perpetuar esta desdichada situación hasta nuestro tiempo. Veamos.
Con algunas excepciones encomiables, en todas partes del mundo y en todas las culturas hay una infinidad de hombres y mujeres que no se casan por amor en el verdadero sentido de la palabra sino por pasión sexual; o por intereses económicos, políticos o sociales; o por capricho. Ya sea para lograr su fantasía personal, o porque están dominados por la malicia, se valen de muchos pretextos vanos que no tienen nada en absoluto que ver con los más nobles sentimientos de amor y de entendimiento mutuos. No le prestan la debida atención a los valores espirituales, emocionales y de conducta que son tan necesarios para lograr un matrimonio feliz y permanente.
Cuando un hombre y una mujer se casan por amor verdadero, el matrimonio es un honor para ellos mismos, para sus familiares y amigos, para los hijos y las hijas que puedan procrear, y también para la comunidad donde se ubiquen y quieran levantar una familia que sea feliz, saludable y servicial. No hacen como tantas otras personas que se casan sin conocerse bien. Ó que se casan después de sólo unas pocas semanas o meses de conocerse. Ó se juntan como parejas sin la bendición matrimonial.
Por la televisión, la radio y la prensa escrita –y en algunos casos por lo que podemos ver en nuestras propias comunidades—nos enteramos del número creciente de matrimonios que a los pocos meses, y aún pocas semanas de casados, uno de los dos ya está aburrido del otro, o a los dos ya se les ha agotado la ilusión que tuvieron al casarse. Hay casos en que la situación es peor pues, para cubrir las apariencias, siguen viviendo juntos en un infierno virtual que les lacera el alma, calcina los hogares, y les destruye el corazón a los familiares y seres queridos, particularmente a la progenie inocente que haya podido descender de esa pareja. De ahí surgen niños y niñas que crecen para convertirse en delincuentes, viciosos, o enfermos mentales de todo tipo.
La irresponsabilidad y egoísmo de algunos hombres llega al punto que, para huir de las necesidades matrimoniales y la consiguiente relación interpersonal, alquilan a una mujer para que reciba artificialmente su semilla. Luego, esa semilla viviente se le transfiere a otra mujer, también alquilada, para que ésta la lleve en su vientre hasta el momento del nacimiento. De esa manera el hombre se jacta de ser padre y madre de sus hijos, sin tener ningún sentimiento realmente paterno ni compromiso matrimonial alguno. Toma esa importante decisión con una percepción totalmente retorcida del amor y con fines puramente egoístas.
La mujer, cuyos órganos nutren la semilla implantada en sus entrañas, consiente en meramente servir de incubadora impersonal sin albergar en su alma el más mínimo sentimiento maternal hacia la criatura que se está formando en su vientre. Todo esto a cambio de unos cuantos dólares.
Ninguno de los participantes en este embeleco biológico tiene escrúpulo moral alguno. Son sumamente egoístas. No les importan los estragos espirituales y morales, ni la angustia mental y emocional que la formación artificial de un ser humano le habrá de causar a esas criaturas por el resto de sus vidas. Esas personas en formación nunca sabrán quién fue su madre biológica ni por qué la prepotencia de un hombre que quiso ser padre sin tener el amor y las virtudes correspondientes, las formó de una manera innatural y egoísta. Esas y muchas otras interrogantes incontestables las abrumarán todos los días de sus vidas. Sus descendientes no tendrán abuela materna ni tíos, tías, primos, primas, sobrinos y sobrinas procedentes de una familia extendida por la línea materna. Con un acto de esta naturaleza se destruye la unidad familiar. Ésta es esencial para el desarrollo del buen carácter y de la integridad personal, características humanas que determinan la calidad de vida que habremos de tener.
Si bien es verdad que el dinero es bueno para algunas cosas en la vida, no es menos cierto que no vale tanto ni es para usarse de esta manera. Usarlo así es pernicioso y embrutecedor. Produce graves consecuencias. Una verdad palpable, sin embargo, es que a cualquiera que busque primero hacer las cosas según Dios le aconseja con gracia y amor, todo lo demás que necesite le vendrá por añadidura. ¡Pruébalo y verás!
Además de todo lo que se ha señalado, la violación del compromiso matrimonial conduce a los asesinatos y otros crímenes pasionales, también innumerables, que a diario se cometen de una parte o de la otra, así como los abusos y abandonos de las criaturas por parte del padre o de la madre, o de ambos con el consiguiente sufrimiento y degradación de las personas afectadas.
Esta situación no tiene necesariamente que seguir siendo así. Puede mejorarse y aún evitarse. Si el hombre cumple fielmente con el compromiso matrimonial antes de la boda, y la mujer, en vez de acceder a las peticiones vanas del hombre, insiste en que el compromiso matrimonial se cumpla antes del matrimonio, estarían tomando el primer paso de importancia en el establecimiento de un matrimonio permanentemente feliz, próspero y saludable. El compromiso matrimonial es la parte del noviazgo que desde tiempo inmemorial se ha establecido por la costumbre y la cultura, especialmente para que los dos novios se conozcan bien. Durante este período los dos novios “están comprometidos” para casarse. Luego hablaremos de esto con más detalles.
Ahora ponte a pensar en lo siguiente y entonces comparte aquí con los demás lectores tus comentarios y opinión sobre este asunto:
· “Mi amorcito, yo también te he querido mucho y me encantaría casarme contigo, llevar tu apellido y juntos ser felices para siempre. Sin embargo, aunque nuestro noviazgo ha sido bueno en términos generales, todavía nos falta conocer a fondo cómo cada uno de nosotros es en lo profundo de su corazón en cuanto al carácter y los hábitos personales.
· “Ya hay demasiados matrimonios que en su mayor parte son tempestuosos o criminales debido a que los enamorados no son lo suficientemente cuidadosos al juntarse como cónyuges. Algunas veces una trivialidad cualquiera, una manía o punto de vista insistente sobre algún tema moral o religioso; no importa lo que sea, un gesto desagradable, o alguna pequeña falta o cualidad desagradable, es suficiente para convertir a una pareja comprometida, no importa lo delicada y afectuosa que haya sido, en un par de enemigos irreconciliables, encolerizados, pero encadenados el uno al otro hasta la muerte.
· “No puedo casarme contigo sin conocer a profundidad los rincones y lo más recóndito del alma y el corazón del hombre con quien voy a compartir mi existencia. Antes de casarme deseo estudiarlo con calma, al menos por unos cuantos meses. Quiero estar segura que somos compatibles para vivir juntos lado a lado.
· “Tenemos que hablar francamente de todo para dar a conocer el uno al otro y apreciar el uno del otro nuestros más profundos pensamientos con claridad y sin evasivas. Tenemos que estar seguros que nuestros caracteres se acoplan, nuestros sentimientos se vinculan y nuestros pensamientos se adaptan.”
Ahora escribe tus contestaciones y comentarios aquí mismo para el beneficio de otros lectores de este Blog que quieran aprender qué es lo que está sucediendo en algunas partes a nuestro alrededor sobre este asunto.
EL COMPROMISO MATRIMONIAL CRISTIANO
EL COMPROMISO MATRIMONIAL es una promesa formal de matrimonio. Debe ocurrir solamente después que ambos han tomado la decisión bien pensada de querer pasar el resto de sus vidas juntos como compañeros. Durante esta etapa los dos se atraen más cercanamente. Le dan atención especial a los valores de la vida que los dos desean alcanzar juntos en el matrimonio; exploran qué ajustes serán necesarios para hacer que su matrimonio sea un éxito; y hacen sus planes matrimoniales. Es una entrada hacia el matrimonio.
Es un período de transición. Su función principal es capacitar a ambos para que estén seguros que se quieren casar. En ese período se llevan a cabo ciertos propósitos prácticos, algunos de los cuales son los siguientes:
a. Hacer la selección final. b. Borrar dudas. c. Anticipar conflictos. d. Resolver esos conflictos. e. Prepararse para el proceso de ajustes en el matrimonio. f. Obtener el visto bueno social de los padres y madres, familiares y otros seres queridos de ambos novios. g. Familiarizarse más cerca el uno con el otro. h. Discutir asuntos tales como finanzas, hijos, vivienda, estilo de vida, ocupación de uno o de ambos, y tópicos relacionados. i. Hacer detalladamente los planes relacionados con la celebración de la boda, incluyendo la bendición Cristiana y la recepción nupcial.
FACTORES QUE HACEN EL COMPROMISO PROPIAMENTE CRISTIANO:
1. Una propuesta matrimonial, su aceptación y su informe a los familiares y amigos es esencialmente lo mismo en compromisos cristianos y no cristianos. La diferencia consiste en el espíritu en el que los Cristianos hacen su propuesta, aceptación y anuncio.
2. La relación que la pareja tenga con Dios se habrá de reflejar en lo que ambos novios hagan. También en la manera como ellos formalicen su compromiso.
a. Las promesas no se hacen irreflexivamente ni se desechan descuidadamente.
b. El honor, la honestidad, y la mayor consideración por la persona que será su cónyuge, y por la santidad del matrimonio, compenetrarán el noviazgo y se intensificarán durante el compromiso.
c. Ninguna de las dos personas deseará explotar, usar, o herir a la otra, sino que por el amor de Jesucristo servirá a la otra con amor.
d. Habrá amor romántico y también el deseo de intimidad mutua como la que puede llevarse a cabo solamente en el matrimonio; pero el más grande de estos sentimientos, y apoyando a ambos, es el amor generoso que se demuestra con los hechos (ágape), como Jesucristo lo demostró y mediante su Espíritu Santo sigue demostrándolo.
e. Es un espíritu de querer realizar la voluntad de Dios, manteniendo decoro personal, absteniéndose de las pasiones carnales. El hombre toma a la mujer para sí con dignidad.
f. Ambos se unen con el deseo mutuo de animarse el uno al otro en la fe y la vida Cristianas.
g. Tratarán de ennoblecer su compromiso mediante la Palabra de Dios y la oración.
h. La aprobación de los padres y madres de los novios es sociológicamente y psicológicamente deseable, y está en armonía con el orden de la creación de Dios expresada en la unión familiar. Esto es normal en una familia unida, pero puede haber circunstancias que no hagan esto posible o aconsejable.
i. Cuando el matrimonio se celebra a la luz de la Sagrada Escritura Cristiana, con los fines especificados allí, ambos contrayentes aceptan el patrón de vida Cristiana, reconocen que Jesucristo murió por ellos, y desean vivir como herederos de Sus promesas. Ambos enriquecen la vida de su cónyuge físicamente, mentalmente, socialmente y espiritualmente.
j. El matrimonio dichoso y la vida hogareña feliz dependen de la actitud que cada cónyuge tenga, y la religión es necesaria para cultivar actitudes sanas y beneficiosas. El asesoramiento pastoral Cristiano, reconocido por sociólogos y cortes de relaciones domésticas, y que por años ha producido resultados extraordinarios en muchas partes del mundo, es un recurso valioso no solamente en la preparación para casarse sino también para mantener el matrimonio bien balanceado en un plano elevado de felicidad y paz así como también para ayudar a resolver cualquier conflicto que se pueda presentar en la aplicación del diario vivir matrimonial.
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El compromiso matrimonial debe ser reforzado hoy mas que nunca, hoy que vivimos en una epoca llena de fantasias y de iluciones falsas, hoy es donde debemos buscar todo eso que buscamos fuera en nuestro matrimonio.
quisiera saber si como madre soltera puedo casarme
jamas estuve casada y el padre de mi hija nos abandono
Hay muchos miles de hombres y mujeres en todas partes del mundo que son padres solteros o madres solteras. Por lo general estas personas se han visto en el apuro de vivir con una pareja sin el beneficio del matrimonio cristiano; ya sea por ignorancia, por malos consejos, por pasión desmedida, por presiones económicas insoportables, por malas costumbres sociales o culturales; o por una infinidad de otras presiones fuera del control de los afectados.
Luego, por otra infinidad de razones imprevistas, muchas de estas personas se dan cuenta de que no solamente hicieron mal, sino que también el arreglo no les fue tan conveniente como al principio se imaginaron. Además, en muchos casos, ese enlace irregular ha producido criaturas inocentes que han sido expuestas a sufrir en sus vidas una serie de consecuencias infelices y desagradables. Debido a eso, muchos han tenido que sufrir intensamente.
Pero no tienen por qué desanimarse ni desesperar, pues nuestro Padre Celestial sabe quiénes son estas personas. Las conoce por sus nombres, y sabe dónde están y lo que están pasando. Él, con toda ternura, les extiende sus brazos llenos de compasión para acercarlos a su corazón amoroso; y les muestra el camino para ellos acercarse a Él y, con su bendición, participar en la santidad de la institución matrimonial.
Estas personas, en verdad, pueden casarse por la Iglesia, para desarrollar y sostener un hogar piadoso y una familia que se colme de felicidad, alegría y prosperidad humanas. Sin embargo, para evitar repetir los errores del pasado y tener que volver a sufrir las consecuencias de ese error, estas personas, antes de casarse, deben participar en un programa de Orientación Pre-Matrimonial, de modo que aprendan una cantidad de detalles que le habrán de ayudar incalculablemente a establecer y desarrollar su matrimonio y su hogar sobre bases estables y duraderas. Si van con su pretendiente o prometido, mejor. Luego, pueden casarse en la misma iglesia.
Generalmente, la Iglesia Presbiteriana en los Estados Unidos de América ofrece estos programas en sus varias congregaciones locales, y los Ministros Oficiantes—o Pastores—pueden servirle de mucha ayuda en este respecto. Consultando el Directorio Telefónico de tu comunidad—o por el Internet—puedes localizar la ubicación de esta Iglesia en tu vecindario. Algunas Iglesias Católico-Romanas también ofrecen este servicio social, o pueden recomendarte alguna institución cristiana en tu sector que te pueda ayudar en este sentido.
Espero que con el favor de Dios y para el bienestar tuyo y de los que te aman y tú amas, le pongas manos a la obra y empieces enseguida a funcionar en tu vida por el buen camino que nuestro Padre Celestial, mediante Jesucristo nuestro Salvador, nos enseña y dirige. Que Dios te bendiga.